ANIMALES

LOS ANIMALES ESTAN EN EXTINCIOM















jueves, 1 de septiembre de 2011

ANIMALES ACUATICOS

ANIMALES ACUATICO

 

Los bestiarios conservados


Como paso previo al estudio particular de los animales acuáticos contenidos en los textos de bestiarios catalanes, presentaremos un pequeño resumen sobre la historia de los documentos conservados en catalán que contienen un bestiario, es decir un listado de animales con sus características, reales o imaginarias y su correspondiente aplicación simbólica
No podemos decir que el nombre de Bestiari corresponda a un solo texto más o menos uniforme ya que existen diferentes manuscritos, datados entre el siglo XIV y el XVI, que contienen bestiarios, cada uno con características propias y desigual número de especies animales descritas. En los años 1963-64, Saverio Panunzio realizó la única edición existente hasta ahora de este tipo de textos y tampoco pudo compilar las variantes de todos los manuscritos y crear un texto crítico, sinó que transcribió dos textos diferentes, versión A y versión B, y además recogió un tercero, mucho más breve, que llamó versión G.
Desde la edición de Panunzio prácticamente no ha habido más aportaciones en cuanto a fijación textual se refiere. En los últimos años se ha descubierto un fragmento de un nuevo bestiario en el Archivo Histórico de Girona (Iglesias 2005), que, según su descubridor parece tratarse del texto más antiguo de los conservados hasta ahora, ya que identifica la letra a mediados del siglo XIV. El fragmento encontrado es un simple folio inacabado, a modo de borrador, y que se ha conservado como parte de la encuadernación de unos protocolos notariales.
La historia de la crítica sobre los bestiarios catalanes arranca el 1924 con el discurso de Ramon d’Alós Moner ante la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona, que resultó clave para el descubrimiento de este tipo de obras y aún hoy en día es un trabajo que se considera el punto de partida para el estudio de los textos animalísticos. Las aportaciones fundamentales de D’Alós se resumen en dos puntos y son las siguientes: la constatación en varios inventarios de bibliotecas reales de libros cuyo título presumiblemente hacía referencia a bestiarios;[1] y la convicción que las versiones catalanas derivan de los textos toscanos que, unos años antes, el 1912 habían constatado McKenzie y Garver. Esta filiación parece fuera de dudas si comparamos las descripciones de los animales contenidos en las versiones toscanas, así como su carácter didáctico-ejemplarizante, bastante alejado de las versiones francesas existentes datadas entre los siglos XII y XIII.[2]


 

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